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Cidades sustentáveis e transformação estrutural

La edición de Perspectivas Económicas de África 2016 muestra los buenos resultados del continente en materia económica, social y de gobernanza; así como las perspectivas alentadoras que tiene para el futuro próximo. En esta edición, con el tema especial de ciudades sostenibles y transformación estructural, se examinan minuciosamente las peculiares rutas de África hacia la urbanización; y cómo desplaza cada vez más sus recursos económicos a actividades que sean más productivas.

Durante 2015, el crecimiento económico de África se mantuvo fuerte en medio de una economía mundial débil, precios más bajos de las materias primas y condiciones meteorológicas adversas en algunas partes del continente. El PIB real creció 3.6% en promedio en 2015, superior al crecimiento mundial promedio de 3.1%; y más del doble que el de la zona del euro. A ese ritmo de crecimiento, África continuó como la segunda economía del mundo con más rápido crecimiento (después de los países emergentes de Asia), y varios países africanos figuraron entre las economías del mundo con más rápido crecimiento. Prevemos que el crecimiento económico de África repuntará paulatinamente durante el periodo 2016‑2017, basado en la recuperación de la economía mundial y en un aumento gradual de los precios de las materias primas. Sin embargo, este pronóstico es incierto dada la vulnerabilidad de la economía mundial y la alta volatilidad de las materias primas.

Los factores internos han apuntalado la capacidad de recuperación de África, lo que permite a los países enfrentar mejor los contratiempos. Respecto a la oferta, en los países donde las condiciones meteorológicas fueron favorables, la agricultura estimuló el crecimiento; pero las sequías o inundaciones hicieron que éste disminuyera en los países de África oriental y meridional. En los países ricos en recursos naturales, el crecimiento disminuyó conforme los precios más bajos de las materias primas presionaban los presupuestos gubernamentales y afectaban las inversiones. La actividad manufacturera mejoró en algunos países, pero se vio limitada por la escasez persistente de energía. Respecto a la demanda, el consumo interno y las inversiones en el sector de la construcción continuaron como los principales motores del crecimiento, lo que refleja un aislamiento relativo de las sacudidas externas. Sin embargo, la débil demanda mundial redujo el crecimiento de las exportaciones de África, en especial de los minerales y el petróleo; además, los ataques terroristas y los problemas de seguridad general en algunos países afectaron negativamente al turismo.

En la mayoría de los países africanos, cada vez se ha vuelto más importante mantener la deuda en niveles sostenibles en vista de las mayores presiones presupuestarias. En términos generales, los gobiernos continuaron acatando políticas fiscales prudentes, al limitar el gasto y aumentar la recaudación de impuestos. La rápida depreciación de los tipos de cambio y el debilitamiento de las cuentas corrientes provocaron un alza en la inflación importada. Eso indujo a los países afectados a endurecer la política monetaria para aplacar las presiones inflacionarias. Algunos países se beneficiaron de la inflación decreciente debido a los precios más bajos de la energía. Eso creó más posibilidades de distensión monetaria a través de una reducción de las tasas de interés para estimular el crecimiento.

En 2015, los flujos financieros netos para África se calcularon en USD 208 mil millones; 1.8% inferior a 2014. La Ayuda Oficial para el Desarrollo aumentó, pero la estabilidad de las remesas siguió siendo la principal fuente que contribuyó a los flujos financieros netos del continente. Las emisiones de bonos soberanos se incrementaron a pesar de las tasas de interés más altas, lo que refleja una falta general de recursos entre los países emisores. Sin embargo, la inversión extranjera directa en los sectores del petróleo y los metales disminuyó cuando el sector de la extracción fue golpeado por la caída en los precios de las materias primas. Los valores netos en cartera y los flujos de crédito de la banca comercial se agotaron completamente, reflejando condiciones de liquidez mundial estrictas y la actitud vacilante del mercado. A raíz de la desaceleración del crecimiento en las economías emergentes importantes, el crédito comercial bilateral también resultó afectado. Las políticas públicas ahora deben proponerse estabilizar las fuentes financieras actuales y explorar otras nuevas para apoyar la infraestructura, la formación y el empleo.

Los resultados del crecimiento de África durante los últimos 15 años han creado nuevas oportunidades para el comercio. Es probable que la Unión Europea siga siendo el principal socio comercial de África; sin embargo, el Acuerdo Tripartito de Libre Comercio propuesto entre tres de los bloques comerciales más grandes del continente podría aumentar el tamaño del mercado, lo que se traduciría en beneficios económicos. El acuerdo podría disminuir las diferencias de ingresos en los países africanos y ayudar a la integración financiera de las regiones, siempre y cuando los gobiernos consoliden las reformas estructurales y de regulación y fomenten la estabilidad macroeconómica. Los gobiernos también tendrán que dar a los bancos panafricanos un papel más importante en cuanto a financiar el comercio, fomentar la liquidez de los mercados de capital y captar nuevas fuentes monetarias para financiar el comercio intrarregional.

Los países africanos han progresado de manera ininterrumpida al ampliar las opciones educativas y de salud para sus ciudadanos y mejorar sus niveles de vida, pero el ritmo es insuficiente. El progreso se ha visto obstaculizado por la desigualdad entre y dentro de los países, y entre hombres y mujeres. Lo frenan varios factores: la falta de oportunidades para los jóvenes, una transformación estructural deficiente, sobre todo en sectores dominados por los grupos marginados (eso incluye la agricultura y los sectores informales) y pocas inversiones en programas de empoderamiento de las mujeres e igualdad de género, fuera de la esfera política. El progreso humano para poblaciones de crecimiento rápido y creciente movilidad sigue siendo un desafío importante, como se abordó en las Agendas 2030 y 2063.

La urbanización de África aporta beneficios de desarrollo humano pero no para todos. Por lo tanto, erradicar la creciente pobreza urbana debería ser parte integral de las nuevas estrategias de urbanización. Las tensiones subyacentes entre los grupos sociales a causa de la exclusión económica, política y social pueden superarse al asegurar que los ciudadanos cuenten con medios de vida seguros y acceso a servicios de calidad. También depende de los gobiernos aumentar la seguridad, promover los derechos humanos y proteger a los más vulnerables en la sociedad. Esto será primordial conforme los ciudadanos africanos aumenten sus demandas de mejores oportunidades económicas y de instituciones más transparentes y confiables. Estas demandas requieren una respuesta adecuada a través de políticas regulatorias acertadas y la prestación eficaz de servicios públicos. Varios países han dado buenos ejemplos que sientan las bases para alcanzar las metas de desarrollo, lo que incluye una transición política exitosa en Burkina Faso en 2015, el Premio Nobel de la Paz para el Cuarteto Nacional de Diálogo de Túnez, y reformas exitosas en los sistemas de salud de algunos otros países.

La rápida urbanización de África es una enorme oportunidad, no sólo para los habitantes urbanos sino también para el desarrollo rural. Como aún deben hacerse dos terceras partes de las inversiones en infraestructura urbana para 2050, hay mucho margen de que las nuevas políticas urbanas de amplio alcance conviertan a los pueblos y ciudades africanas en los motores de una transformación estructural sostenible. Crear trabajos más productivos para la población urbana de rápido crecimiento es fundamental para lograr este objetivo. Esas nuevas políticas urbanas, a nivel nacional y local, tienen un papel fundamental en i) el desarrollo económico, a través de una mayor productividad agrícola, industrialización y servicios; ii) el desarrollo social, al centrarse en vivienda urbana más segura e incluyente y en redes de protección social fuertes; y iii) la ordenación ambiental acertada, al atacar los efectos del cambio climático, la escasez de agua y otros recursos naturales, controlar la contaminación atmosférica, diseñar sistemas de transporte público que no contaminen, mejorar la recolección de basura y dar mayor acceso a la energía. Incluyen aumentar las inversiones en infraestructura urbana, mejorar la conectividad con las zonas rurales; equiparar los mercados inmobiliarios formales con la demanda de vivienda, controlar la expansión del suelo urbano y diseñar sistemas de transporte colectivo público dentro de las ciudades y entre éstas. Las nuevas políticas deberán adaptarse a los aspectos específicos de la realidad urbana de África, aprovechar formas innovadoras de financiar el desarrollo de ciudades sostenibles y aplicarse a través de sistemas eficaces de gobernanza multinivel. En 2016, la postura africana común en materia de desarrollo urbano y la Nueva Agenda Urbana internacional ofrecen oportunidades para examinar opciones y empezar a articular esas nuevas políticas de urbanización en torno a las estrategias para la transformación estructural de África.

Tema

Temas prévios

2017

Empreendedorismo e industrialização

2016

Cidades sustentáveis e transformação estrutural

2015

Desenvolvimento territorial e inclusão espacial

2014

As cadeias de valor globais e a industrialização de África

2013

Transformação estrutural e recursos naturais

2012

Promoting Youth Employment

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2011

Africa and its Emerging Partners

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2010

Public Resource Mobilisation and Aid in Africa

2009

Innovation and ICT in Africa

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Sumário executivo 2017

O relatório Perspetivas Económicas em África (PEA) 2017 demonstra que o desempenho do continente em 2016 foi irregular no que diz respeito a indicadores económicos, sociais e de governação, embora as perspetivas para 2017 e 2018 sejam favoráveis. Esta edição do PEA analisa ao pormenor a forma como os empresários africanos podem acelerar a industrialização do continente com vista a mudar o curso do desenvolvimento, debatendo também as políticas necessárias para promover um crescimento mais sustentável e inclusivo.

O relatório Perspetivas Económicas em África (PEA) 2017 demonstra que o desempenho do continente em 2016 foi irregular no que diz respeito a indicadores económicos, sociais e de governação, embora as perspetivas para 2017 e 2018 sejam favoráveis. Esta edição do PEA analisa ao pormenor a forma como os empresários africanos podem acelerar a industrialização do continente com vista a mudar o curso do desenvolvimento, debatendo também as políticas necessárias para promover um crescimento mais sustentável e inclusivo.

África continuou a ser passar por turbulências regional e global em 2016, o que originou um maior abrandamento do desempenho em termos de crescimento. Não obstante, a perspetiva de médio prazo é positiva. O decréscimo do crescimento económico registado em 2016 pode ser atribuído a vários fatores: os baixos preços das matérias-primas, um fraco desempenho da economia mundial, uma desaceleração gradual do crescimento da China e os efeitos secundários da Primavera Árabe, agravados pelo conflito prolongado na Líbia. Enquanto os países exportadores líquidos de matérias-primas enfrentaram um ano difícil, a maioria dos países africanos não exportadores destes recursos continuaram a crescer e a consolidar os ganhos dos anos anteriores. As políticas orçamentais, monetárias e cambiais variaram em todo o continente. Os países com políticas coordenadas revelaram maior resistência aos choques.

Em 2017 e 2018, África beneficiará da subida do preço das matérias-primas, iniciada já no fim de 2016, de um aumento do consumo privado nomeadamente nos mercados internos, de uma sólida gestão macroeconómica já enraizada em muitos países, de um clima de negócios, em geral, melhor e mais favorável, e de uma estrutura económica mais diversificada, particularmente no setor dos serviços e da indústria transformadora ligeira. Embora os défices das contas correntes devam persistir em 2017, serão menores do que em 2016, se se mantiver a tendência de subida dos preços das matérias-primas. No final de 2016, o índice de preços das matérias-primas situou-se mais de 25% acima do registado no mesmo período de 2015. Os países com mais reservas e políticas mais previsíveis deverão, assim, ser capazes de enfrentar os choques decorrentes de desequilíbrios externos com efeito desestabilizador.

Em 2017, os fluxos externos totais deverão atingir 179.7 mil milhões de USD, em comparação com os 177.7 mil milhões de USD registados em 2016. O investimento direto estrangeiro (IDE) e as remessas continuam a ser as fontes mais importantes do financiamento externo em África. Prevê-se que o IDE se situe nos 57.5 mil milhões de USD, graças aos fluxos provenientes do Extremo Oriente e Médio Oriente. Os investimentos estão a diversificar-se, abrangendo mais bens de consumo e serviços, tais como serviços financeiros, de informação e telecomunicações. As remessas deverão subir em 2017, atingindo 66.2 mil milhões de USD, 2.4% acima do registado no ano anterior. Embora o aumento da quantidade e qualidade da ajuda ao desenvolvimento continue a ser fundamental nas economias frágeis e de rendimento baixo, os fluxos privados desempenharão um papel cada vez mais importante na mobilização de recursos financeiros e na promoção do desenvolvimento local e do empreendedorismo. Apesar dos esforços significativos para aumentar as receitas fiscais, estas continuarão aquém das necessidades de financiamento do continente africano.

África registou progressos na integração comercial e regional, mas o volume do comércio intra-africano continua a ser baixo. Ao longo das últimas duas décadas, o volume de comércio entre o continente africano e o resto do mundo quadruplicou. Atualmente, os parceiros comerciais do continente são também mais diversificados em termos geográficos e a cooperação regional está a ganhar força. Isto deve-se ao facto de os países africanos terem adotado políticas mais abertas, terem investido em infraestruturas e continuado a prosseguir a integração regional. Estas realizações facilitam os negócios, uma vez que reduzem o custo e tempo necessários para transportar bens e serviços dentro dos países e entre países, para além de aumentarem a atratividade do continente enquanto parceiro do comércio global. No futuro, África deve, primeiramente, diversificar as suas exportações, com vista a reduzir a exposição aos choques nos preços das matérias-primas. Em segundo lugar, deve aproveitar melhor a capacidade do comércio intra-africano. Por último, os governos devem centrar-se em fazer avançar as iniciativas de integração regional.

Dezoito países africanos atingiram um grau de desenvolvimento humano médio a elevado e a proporção de pessoas em situação de pobreza está a diminuir. No entanto, os avanços em termos de desenvolvimento humano são lentos e desiguais. A criação de emprego e o empreendedorismo podem contribuir para a redução da pobreza. Para isso, os governos devem enfrentar as barreiras ao empreendedorismo, como a informalidade, a fragilidade e as limitadas oportunidades empresariais para jovens e mulheres. África poderá responder da melhor forma aos compromissos assumidos no âmbito dos Objetivos de Desenvolvimento Sustentável e da Agenda 2063 através de uma aposta na melhoria da educação, das competências e da saúde, de um maior envolvimento dos jovens e das mulheres, bem como na promoção do uso sustentável dos recursos ambientais.

Relativamente à governação política e económica em África, os dados mais recentes mostram melhorias, mas também que ainda existem de desafios a serem superados. Os governos estão a utilizar os recursos públicos de forma mais eficiente e a prestar mais serviços sociais, devido a reformas de regulamentação e a inovações digitais. Estão a trabalhar, igualmente, na melhoria do clima de negócios para mobilizar o investimento do setor privado. No entanto, as expetativas de muitos africanos em relação a oportunidades económicas continuam a ser maiores do que as que conseguem materializar. Para apoiar as empresas e promover a inovação, é necessário que os governos aumentam o acesso à eletricidade e ao financiamento, bem como melhorem as políticas de concorrência. Além disso, o compromisso com a transparência e prestação de contas no seio das principais instituições responsáveis pela definição de políticas continua a estar aquém das expetativas dos cidadãos. O mesmo se verifica em relação ao desempenho das administrações públicas.

A promoção da industrialização está novamente presente, com renovado ímpeto e vigor, na agenda de política económica em África. A industrialização na África do século XXI exige estratégias inovadoras que abarquem todo o potencial dos seus 54 países. Em primeiro lugar, as estratégias inovadoras de industrialização devem ir para além das abordagens setoriais que se centram apenas na indústria transformadora. A industrialização do continente passa pela promoção de todos os setores económicos com potencial de elevado crescimento e de criação de emprego. Em segundo lugar, as estratégias devem incluir os empresários com elevado potencial. As start-ups e as pequenas e médias empresas com grande potencial podem complementar o crescimento das grandes empresas na realização da industrialização em África. Por último, as políticas devem promover a “industrialização verde”, com menores custos ambientais. É necessário que as políticas industriais adaptem as lições aprendidas por países que já desenvolveram uma forte base industrial à especificidade do contexto africano. Uma aprendizagem mútua inovadora é essencial para a nova vaga de industrialização em África.

De que forma podem os governos africanos elaborar e implementar estratégias de industrialização eficazes? Cerca de metade dos países africanos possui estratégias para o desenvolvimento industrial que visam a criação de indústrias de mão-de-obra intensiva para impulsionar o emprego. No entanto, frequentemente, estes planos não abordam as necessidades das empresas com grande potencial de crescimento. Além disso, verificase uma fraca capacidade de implementação das políticas, resultando, muitas vezes, em mandatos contraditórios de diferentes entidades governamentais. Os governos devem conceber estratégias para eliminação das restrições incontornáveis que limitam empresários com elevado potencial. A implementação de estratégias sobre produtividade requere um empenho total, uma liderança política forte e com visão, uma coordenação governamental eficiente e uma participação ativa do setor privado. O envolvimento dos governos locais pode contribuir para adaptar as políticas industriais às necessidades das empresas. Por fim, a avaliação de políticas e de seus impactos é essencial para assegurar o sucesso das políticas industriais.

O último capítulo do relatório aborda três áreas setoriais particularmente importantes para diminuir as dificuldades com que a maioria dos empresários em África se vê confrontada. Primeiro, o reforço das competências exige políticas públicas que deem prioridade à educação formal, aos programas de aprendizagem, à formação profissional e capacidades de gestão, de forma a esponder às necessidades de mercado. Segundo, as políticas que apoiam clusters empresariais podem contribuir para aumentar a produtividade e o crescimento das empresas, incluindo as mais pequenas. Terceiro, as políticas relativas ao mercado financeiro podem melhorar o acesso das empresas a fontes de financiamento inovadoras e personalizadas.

Tema

Temas prévios

2017

Empreendedorismo e industrialização

2016

Cidades sustentáveis e transformação estrutural

2015

Desenvolvimento territorial e inclusão espacial

2014

As cadeias de valor globais e a industrialização de África

2013

Transformação estrutural e recursos naturais

2012

Promoting Youth Employment

2011

Africa and its Emerging Partners

2010

Public Resource Mobilisation and Aid in Africa

2009

Innovation and ICT in Africa

Tema

Temas prévios

2017

Empreendedorismo e industrialização

2016

Cidades sustentáveis e transformação estrutural

2015

Desenvolvimento territorial e inclusão espacial

2014

As cadeias de valor globais e a industrialização de África

2013

Transformação estrutural e recursos naturais

2012

Promoting Youth Employment

2011

Africa and its Emerging Partners

2010

Public Resource Mobilisation and Aid in Africa

2009

Innovation and ICT in Africa

Tema

Temas prévios

2017

Empreendedorismo e industrialização

2016

Cidades sustentáveis e transformação estrutural

2015

Desenvolvimento territorial e inclusão espacial

2014

As cadeias de valor globais e a industrialização de África

2013

Transformação estrutural e recursos naturais

2012

Promoting Youth Employment

2011

Africa and its Emerging Partners

2010

Public Resource Mobilisation and Aid in Africa

2009

Innovation and ICT in Africa

São Tomé e Príncipe

Autores : Idrissa Sanoussi, Flavio Soares Da Gama

  • Em 2016, a economia de São Tomé e Príncipe cresceu 5%, impulsionada pelo investimento agrícola e pelo turismo. O crescimento deverá prosseguir em 2017 e 2018 a um ritmo de 5.5%, em média.

  • O país melhorou o Índice Mo-Ibrahim de Governação Africana, passando para o 11º lugar em 2016, em comparação com o 13º em 2015, o que refle os esforços para melhorar a boa governação.

  • A economia depende de inputs e tecnologia do exterior e tem um ecossistema industrial muito limitado, ainda assim o governo não possui uma estratégia de industrialização.


O crescimento real do produto interno bruto (PIB) aumentou para 5% em 2016, face aos 4% registados em 2015, estimulado pelo investimento agrícola e pelo turismo. O crescimento deverá atingir 5.6% em 2017 e 5.4% em 2018, o que se deve principalmente ao investimento direto estrangeiro em construção e turismo. O ligeiro declínio de 0.2 pontos percentuais previsto para 2018 resulta das expetativas de uma ligeira diminuição do financiamento dos doadores. O índice de preços no consumidor (IPC) continuou a evoluir em uma tendência decrescente, apesar de um ligeiro aumento de 0.3% no final de 2016.

A mobilização de recursos internos suficientes para financiar as despesas públicas representa um desafio fundamental, ainda mais importante atendendo ao elevado stock de dívida pública, estimado em 75% do PIB em 2015. Em 2017, o governo prevê várias reformas tendo em vista uma alta das receitas. Em primeiro lugar, será fixado um imposto de 25% sobre as bebidas alcoólicas produzidas localmente. Em segundo lugar, o governo planeia regular o sistema de faturação. Em terceiro lugar, o governo pretende criar um tribunal fiscal regional. Finalmente, o governo também prevê atualizar o código tributário com vista a incluir, designadamente, um imposto sobre a prestação de serviços por não residentes.

Entretanto, o setor financeiro enfrenta restrições ligadas à procura. Estas incluem a escassez de capitais a nível empresarial, a falta de projetos financiáveis pelos bancos e de reservas em divisas estrangeiras, cada vez mais escassas. Acima de tudo, as políticas orçamentais do governo são bastante desafiadoras para o setor privado ainda bastante embrionário. Além disso, as despesas de energia, de manutenção e de capital humano fazem com que os custos empresariais sejam elevados. As novas empresas frequentemente encontram dificuldades em começar suas atividates e fazer com que essas prosperem devido às altas taxas de juro, à dificuldade de acesso a financiamento de longo prazo e a um frágil sistema judicial.

De acordo com os dados do último censo, em 2012, o desemprego situava-se em 13.6%, continuando a afetar os jovens e as mulheres de modo desproporcional. O problema do desemprego torna ainda mais necessário o lançamento de novas iniciativas para estimular o empreendedorismo.

Para estimular o empreendedorismo, a indústria e o investimento estrangeiro, o governo deverá adotar uma série de reformas, incluindo uma redução de impostos e medidas que facilitem a obtenção de empréstimos.

Sao Tome e Principe

 

Moçambique

Autores : Andre Almeida Santos, Glenda Gallardo, Manuel Filipe

  • Em 2016 o crescimento do PIB abrandou para 4.3% devido a uma maior restrição orçamental, a uma quebra do investimento direto estrangeiro e, ainda, devido à crise da dívida «oculta»; espera-se um aumento na ordem dos 5.5% para 2017, impulsionado pelas exportações do setor extrativo.

  • Embora a incidência da pobreza tenha diminuído, o número de pessoas pobres permanece quase o mesmo, num ambiente de crescentes desigualdades.

  • Um frágil setor industrial emprega apenas 3.2% da população e é essencialmente composto por pequenas e microempresas (90%).


O crescimento real do produto interno bruto (PIB) é estimado em 4.3% em 2016, refletindo as vulnerabilidades de Moçambique. As receitas das exportações tradicionais caíram devido a uma baixa da procura global e à seca provocada pelo El Niño que afetou a produção agrícola. Enquanto isso, a economia a enfrenta constrangimentos logísticos em resultado do conflito militar interno. Os fracos influxos de divisas – à medida que os megaprojetos de gás foram sendo paralisados e os parceiros externos suspenderam o apoio ao orçamento – obrigaram a economia a contar apenas com a sua própria capacidade de financiamento interno, já de si escassa. As restrições monetárias conduziram a uma diminuição da procura interna, e as importações foram reduzidas devido a uma maior depreciação do metical (MZN). A recuperação das exportações de carvão e de eletricidade, juntamente com o esperado início de um projeto de gás natural offshore, deverão contribuir para um aumento do crescimento na ordem dos 5.5% em 2017 e 6.8% em 2018.

Na sequência da revelação da dívida escondida de 1.4 mil milhões de USD em 2016, Moçambique tornou-se o país mais endividado do continente africano, classificado pelo Fundo Monetário Internacional (FMI) como em situação sobre-endividamento e pelas agências de rating em incumprimento restrito. Considerando que apenas no futuro se poderá contar com o potencial de grandes receitas com origem nos projetos de gás natural liquefeito (GNL), o país enfrenta, no curto prazo, uma crise de liquidez para equilibrar as suas contas externas e financiar os seus défices orçamentais. Uma atitude credível no que diz respeito a uma politica de restrição orçamental é crucial para garantir a sustentabilidade da dívida, que depende também da reestruturação da dívida comercial. A necessária resolução política enfrentará resistência interna, particularmente no âmbito das questões de governação, de prestação de contas e do conflito político-militar. A médio prazo, a diversificação da base produtiva nacional é o caminho para a resiliência económica e o desenvolvimento inclusivo. Dados recentes sobre a pobreza revelam uma lenta redução da mesma, e crescentes desigualdades entre as regiões e entre as populações urbanas e rurais.

Graças aos grandes fluxos de investimento direto estrangeiro (IDE) desde 2000, o alumínio, o carvão e o gás constituem agora a espinha dorsal industrial do país, com o subsetor de gás natural a tornar-se o principal polo industrial. Estas são na sua maioria indústrias orientadas para a exportação, possuindo, no entanto, um limitado valor acrescentado. A maior parte do setor manufatureiro restante estagnou, com exceção dos alimentos, bebidas, tabaco e cimento. Desde a independência em 1975, as indústrias tradicionais como a cerâmica, o chá, o caju, a metalurgia e os têxteis desapareceram ou tornaram-se residuais. Em 2016, o governo aprovou uma nova estratégia assente na indústria como o principal motor do desenvolvimento.

Mocambique

 

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Comunicado de imprensa

Realizar o potencial dos empreendedores africanos para acelerar a transformação industrial de África, é o que afirma o relatório Perspetivas Económicas em África 2017

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